¿Para qué sirven las terminales de autoconsulta?

Las terminales de autoconsulta - también conocidas como kioscos digitales, interactivos o de autoservicio - son ya un elemento común en el paisaje corporativo, pues sus múltiples usos los han convertido en el dispositivo de elección cuando es necesario proporcionar información interactiva al usuario de manera precisa, llamativa y económica.

La precisión en la información que proporcionan puede estar almacenada localmente en el disco duro del equipo, en una red local, o bien en un servidor en internet.

Y cada usuario recibe la información al momento de solicitarla. Esto hace particularmente útiles a estos equipos en situaciones en que se debe proporcionar la misma información cientos o miles de veces al día.

En cuanto a lo llamativo de la presentación de la información, es común ya ver aplicaciones diseñadas con impresionantes elementos gráficos como fotografías y videos en alta resolución, pues dichos archivos pueden almacenarse localmente sin temor a su enorme tamaño, y de cualquier forma, ya que los mismos podrían ser visualizados directamente de internet gracias a los anchos de banda que se manejan comúnmente hoy en día y permite streaming de video sin grandes exigencias para los equipos.

Un kiosco es en esencia una computadora con acceso público, tan flexible y poderosa como se desee, pudiendo correr cualquier plataforma, llámese Windows, MacOS, Linux, o incluso iOS o Android, etc., pues es posible integrar en su interior CPUs de tamaño reducido con el desempeño gráfico que necesite cada aplicación. Todo depende de las necesidades de la aplicación y de la creatividad de su diseñador.

Asimismo un kiosco puede ser una solución muy interesante desde el punto de vista económico, pues puede integrar equipos genéricos con un desempeño calculado y sin derroches para la aplicación que correrá, y no solo eso, sino que ahorran muchísimo dinero en conceptos que de otra forma tendrían que cubrirse.

Desde ya esto no significa que las máquinas reemplazarán a la raza humana, pero sí que tareas simples y repetitivas como éstas pueden ser dejadas a su cargo de manera económica y muy ventajosa, liberando a esos recursos humanos para hacerse cargo de tareas más “humanas.